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domingo, 6 de julio de 2014

MI HISTORIA PERSONAL DE FANTASMAS III | MIRADAS EN LA NOCHE MIENTRAS ESTUDIABA


Ahora vamos por la siguiente entrega, de mi historia personal de fantasmas, que por cierto, han sido muchas, aunque tal vez no todas sean realmente de índole paranormal, o tal vez sí, quién sabe. Después de contaros mi primera experiencia "la cestita de juguetes", que posiblemente usted lo vea como una posible casualidad, pero que para mí, fue el principio de una continuación de sucesos insólitos.

A ver, me explico mejor, ya anteriormente, parece ser que ocurrían acontecimientos extraños en mi piso de la infancia, pero esa fue la primera vez, en la que sospecho y realmente tomo conciencia de que algo había ocurrido allí. Es decir, yo misma me quedé pensando en que alguien la había puesto en ese lugar, pero yo no fui, y mis padres tampoco, porque estaban limpiando la terraza, además ellos no habían entrado en mi dormitorio mientras duró la limpieza de la misma.

Estudiante Escolar

MIRADAS EN LA NOCHE MIENTRAS ESTUDIABA


En invierno, como bien es sabido, anochece muy pronto, así que yo me ponía a estudiar en mi escritorio de madera, muy bonito por cierto. Mis padres solían estar entre el salón y la cocina. Yo por aquellos entonces, tendría unos 9 ó 10 años de edad. Había muchas ocasiones, en los que ellos se encontraban en el salón viendo la televisión en sonido muy bajito para no molestarme, charlando o leyendo, e incluso mi padre estudiando, y la casa estaba casi en silencio.

Yo estudiaba, pero no olvidaré jamás esa sensación de que alguien me estaba mirando detrás de mí. Es increíble como a día de hoy no he vuelto a tener esa sensación tan extraña e insólita, de verdad. Alguien me miraba, yo giraba la cabeza pero no veía a nadie. Recuerdo, que estudiaba con la cortina abierta, y las ventanas del instituto de formación profesional me aterraban, pero tampoco sé por qué. A veces, tenía la sensación de que existían ojos detrás de las ventanas de cristal, aunque sí que es verdad, que podría ser perfectamente el reflejo de la luces de emergencia de la clase en cuestión. 

No sé realmente que ocurría en mi cuarto, pero me incomodaba mucho estar allí, me daba incluso miedo. Esa sensación de ser mil veces observada. Es una experiencia realmente para vivirla, y sobre todo sentirla, porque la piel se te pone de gallina. Sin embargo, no recuerdo haber escuchado ruidos en esos momentos dentro de mi habitación, pero sí sentir las misteriosas miradas. Mi lóbulo temporal receptor de presencias estaba sintonizando con una entidad que mis ojos no podían ver. Estoy segura, 100% al completo.

COPYRIGHT © LIDIA M.Y./ Foto Por Cortesía: Fotolia
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